Ali Mohamed AlShowaikh
Detenido en Bahrein

Ali Mohamed AlShowaikh es un ciudadano bahreiní de 28 años. Las autoridades bahreiníes lo detuvieron el 20 de octubre de 2018 sin orden judicial, lo torturaron y lo sometieron a un juicio injusto. Actualmente está encarcelado en la prisión de Jau, donde ha sido objeto de malos tratos constantes.

A principios de 2017, Ali se enteró de que las autoridades bahreiníes trataban de detenerlo, lo que creía que era una represalia por el activismo de su hermano Fayyad en el extranjero en Alemania, y huyó de Bahrein el 9 de febrero de 2017. Ali viajó a los Países Bajos, donde solicitó permiso para permanecer como refugiado. Sin embargo, las autoridades neerlandesas denegaron la solicitud de Ali, ya que afirmaron que no podía probar que sería objeto de persecución en Bahrein. El gobierno holandés también rechazó la subsiguiente petición de Ali de que se le permitiera solicitar asilo en otro estado y, en su lugar, lo devolvió por la fuerza a Bahrein el 20 de octubre de 2018.

A su llegada al Aeropuerto Internacional de Bahrein, las fuerzas de seguridad del aeropuerto detuvieron a Ali y lo transfirieron a la Dirección de Investigaciones Criminales (CID), donde las autoridades de Bahrein desaparecieron y lo interrogaron durante 11 días. En el CID, las autoridades golpearon a Ali y lo torturaron psicológica y sexualmente para obligarlo a confesar, lo que finalmente hizo. Las autoridades trasladaron a Ali al centro de detención de Dry Dock, donde lo detuvieron durante diez semanas sin tener acceso a un abogado.
Mientras las autoridades detuvieron a Ali en Dry Dock, su abogado se puso en contacto con la Oficina del Fiscal General (OPP) para obtener información sobre su caso, pero se negaron a darle ninguna información. El 27 de diciembre de 2018, Ali fue llevado ante la OPP con su abogado presente, pero las autoridades no les permitieron reunirse en privado ni revisar ningún documento conjuntamente.

Las autoridades acusaron a Ali de albergar a terroristas, poseer armas de fuego y esconder a fugitivos. Ali fue juzgado y su confesión coaccionada fue utilizada como prueba en su contra. El tribunal condenó a Ali el 28 de febrero de 2019, le privó de su nacionalidad y lo condenó a cadena perpetua y a una multa de 500 dinares. Sin embargo, Ali recuperó su ciudadanía el 20 de abril de 2019 por orden real. El 1º de julio de 2019, el Tribunal de Apelación confirmó su condena. Actualmente está interponiendo un recurso ante el Tribunal de Casación.
Después de que el tribunal de primera instancia condenara a Ali, éste fue trasladado a la prisión de Jau, donde permanece. En Jau, la administración penitenciaria le ha negado atención médica y lo ha detenido en una celda superpoblada sin espacio para dormir. Los guardias de la prisión también sólo permiten a Ali una hora fuera de su celda cada día, y él reporta que monitorean sus llamadas y conversaciones cuando su familia lo visita.

El 25 de julio de 2019, el Comité de Derechos Humanos publicó sus observaciones finales sobre su examen de las obligaciones contraídas por los Países Bajos en virtud del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en las que el Comité parece hacer referencia al caso de Ali: «Sin embargo, al Comité le preocupan los informes sobre el regreso forzoso de solicitantes de asilo cuya solicitud ha sido rechazada, a los Estados Unidos de América. Bahrein, presuntamente en violación del principio de no devolución». El Comité también tomó nota de que los Países Bajos deberían «velar por que el principio de no devolución esté garantizado por la ley y se respete estrictamente en la práctica en todas las circunstancias» y «velar por que se lleven a cabo investigaciones sobre los casos de violación del principio de no devolución».

La decisión de los Países Bajos de devolver a Ali a Bahrein, a pesar de ser consciente de la situación de los derechos humanos en el Reino, pone de manifiesto el desprecio de los derechos humanos de Ali, como su derecho a no ser sometido a tortura y a un juicio justo. La negativa del gobierno holandés a concederle refugio a Ali o a permitirle buscarlo en otro lugar a favor de su devolución por la fuerza a Bahrein también viola el principio jurídico internacional de no devolución. Este principio está consagrado en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y en la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, a los que se han adherido los Países Bajos.

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