Abdulla Ali ASemoom
Detenido en Bahráin

Abdulla Ali al-Selmoon, exjugador del Busaiteen Club y de la selección bahreiní de fútbol, se
encuentra de momento detenido en la cárcel de Jau. El 19 de abril 2014, Abdulla fue arrestado al
explotar una bomba en el maletero de su coche y tras ser trasladado al hospital, fue sujeto a torturas y
sentenciado en un juicio injusto.

Un año antes, el 28 de enero 2013, la policía llevó acabo redadas en su hogar y arrestó a su hermano
Jaber, sin mención alguna del nombre de Abdulla. Sin embargo, cuando se inició el proceso judicial
de Jaber, Abdulla fue nombrado y se le imputó cargos de atentar contra la paz y protestar ilegalmente
en Karbabad.

El 2 de octubre 2013, Abdulla fue enjuiciado en el caso ‘Karranah’ por disturbios y protestas ilegales,
y fue sentenciado en ausencia a tres meses de prisión. Dos meses más tarde, el 8 de diciembre 2013,
Jaber fue sentenciado a tres años de cárcel y Abdulla fue absuelto y liberado.
El 19 de abril 2014, tras el atentado mediante coche-bomba contra Abdulla, fue trasladado al Hospital
Internacional Privado de Bahréin por ciudadanos del poblado de Al-Maqsha. Abdulla fue entonces
arrestado y transferido al hospital al-Salmaniya, donde fuerzas de máxima seguridad vigilaban su
estancia. Ahí fue detenido por las fuerzas de seguridad bahreiníes y por miembros representando a
todos los comandos de seguridad nacional.

Abdulla no fue informado de los cargos de su detención, sin embargo era claro que las autoridades
comenzaron a mostrar su interés por él desde su proceso judicial. Por culpa de sus heridas severas,
Abdulla continuó hospitalizado durante dos meses y uno de ellos en coma. Al recobrar la consciencia,
fue interrogado durante días, antes de ser dado de alta y llevado al Directorio de Investigación
Criminal (DCI) el 17 de junio 2014. El 18 de junio fue internado en la Cárcel del Dique Seco.
Abdulla fue imputado de protestas ilegales y disturbios en la región Karranah, y los mismos más
posesión de instrumentos explosivos en el caso del atentado de al-Maqsha. El 2 de octubre 2013,
Abdulla fue sentenciado a tres meses de prisión por la primera acusación, mantenida el 9 de diciembre
2014 y de nuevo el 18 de noviembre 2015 al perder la apelación final en el Tribunal de Causación. El
30 de septiembre 2015, Abdulla fue condenado a diez años de prisión por el segundo cargo. Tras
perder el derecho de apelar el 26 de mayo 2016, se descubrió que se le denegó cualquier
comunicación con su abogado durante procesos interrogatorios y el juicio.

Las fuerzas de seguridad le torturaron en el DCI para sonsacarle una confesión coaccionada para su
condena y se le forzó a firmar documentos en el hospital de al-Salmaniya sin revelársele sus
contenidos. Adicionalmente la Fiscalía del Estado interrogó a Abdulla directamente en el hospital, y a
pesar de sus heridas graves sufrió amenazas con retirarle toda asistencia médica, maltrato e incluso
prácticas de tortura a manos de las autoridades. Cuerpos de seguridad le encadenaron y evitaron
intervenciones médicas, también sufrió insultos y vejaciones, y hasta se le confiscaron medicamentos
y muletas durante su convalecencia.

El 30 de septiembre 2015, fue trasladado del hospital a la Prisión Central de Jau, dónde sufrió palizas
y vejaciones y se le prohibió practicar ritos religiosos. Consecuentemente, Abdulla antepuso una
denuncia con el Defensor del Pueblo en conexión con la prohibición de practicar su religión de
manera libre. Se le castigó con confinamiento solitario en 2018.
Además, Abdulla no completó su tratamiento después de la operación. Es más, sigue requiriendo
operaciones para resolver tendones rotos en el pie y completar su fisioterapia. La dirección de la
cárcel donde se encuentra ha rechazado todas sus peticiones y por consiguiente su salud se ha
deteriorado rápidamente. Su familia ha intentado intervenir en su situación con otros defensores, pero
su condición sigue siendo la misma.

La familia de Abdulla lleva sin verlo desde que entró en coma, bajo la prohibición de la Fiscalía
General. Su hermana también ha sido arrestada al fotografiarse junto a él durante su traslado al
hospital de al-Salmaniya. Se le confiscó su teléfono móvil en el DCI y se le forzó a firmar una
declaración.

El trato a Abdulla viola las obligaciones internacionales de Bahréin en relación con derechos
humanos, incluyendo el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Convención contra la
Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, o el
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

La organización Americans for Democracy and Human Rights in Bahrain (americanos por la
democracia y los derechos humanos en Bahréin) insta al gobierno en liberar a Abdulla y solicita que
se le juzgue de nuevo acorde con los mínimos estándares internacionales de imparcialidad.
Adicionalmente, urgen al gobierno que investigue las alegaciones de tortura y aplique medidas
punitivas contra cualquier parte involucrada. Finalmente, pide al gobierno que permita el cuidado
médico y provisione con medicamentos necesarios a Abdulla y a todos aquellos individuos detenidos.

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