Haider Jaafar Khair
Detenido en Bahrein

Haider Jaafar Khair estudiaba en el instituto cuando lo arrestaron en su casa. Su arresto no contaba con una orden judicial y antes de su juicio se le trasladó forzosamente a varias ubicaciones secretas. Su abogado no estuvo presente durante sus interrogatorios con la policía y se le enjuició de manera injusta y parcial. Hoy día, se encuentra en la prisión del Nuevo Dique Seco.

El 18 de enero de 2019, Haider fue detenido en su casa por agentes de policía vestidos de paisano y otros miembros de cuerpos de seguridad especiales. A las 4 de la madrugada, los agentes redaron el hogar del joven y rodearon la casa con vehículos oficiales para evitar su huida. Al detenerle, se le confiscó su teléfono móvil y no se facilitó ninguna orden de arresto oficial ni cargo por el que se le detenía.

La familia de Haider descubrió, por medio del Fiscal del Estado, que se le acusaba de transferir dinero a lugares desconocidos y abusar del uso de redes sociales.

Tras detenerlo, Haider desapareció y no se supo nada sobre su paradero hasta el día siguiente de su arresto. El 19 de enero Haider contactó con su familia para avisarles de que se encontraba en el Directorio de Investigación Criminal (DIC). Tras la llamada, no llegaron más noticias del joven hasta doce días más tarde, cuando se informó a la familia que estaba detenido en la prisión del Dique Seco. Haider sólo pudo contactar con su familia de nuevo el 30 de enero.

Los cargos que se imputaban a Haider incluían el intento de explotar un dispositivo bomba, vínculos con una banda terrorista y proporcionar fondos para los mismos. El 27 de enero, el Fiscal del Estado decidió detener a Haider durante 6 meses en prisión preventiva antes de su causa. El 25 de julio, el Tribunal Penal Superior le extendió la reclusión otros 15 días por un supuesto mal comportamiento. El 28 de enero de 2020, un año después de su detención, el Cuarto Tribunal Penal Superior le condenó a tres años de cárcel y a una multa de mil dinares bahreiníes. El 30 de marzo, el Tribunal de Apelación reafirmó su condena. La familia de Haider decidió buscar un remedio en la Corte de Casación, pero la causa no se ha pronunciado aún.

Durante su enjuiciamiento fue la única vez que Haider pudo contactar con su abogado, pero no se le permitió montar una defensa adecuada ni preparar su caso apropiadamente. Además, Haider no pudo presentar pruebas ni contestar evidencias contra él. Su familia también alega que se le presentó ante un juez el 27 de enero de 2019, nueve días después de su detención.

Haider fue interrogado intensamente durante varios días, durante los cuáles no se le permitió acceder a su abogado. Asimismo, se le maniató y vejó con insultos sectarios. Haider no sufrió torturas, pero igualmente se le negó la libre práctica de ritos religiosos. Al final, confesó a los cargos que se le imputaban y admitió mandar fondos a miembros de una banda terrorista tres veces al igual que contenido videográfico por la red social Instagram.

Haider continúa bajo prisión en la cárcel del Dique Seco, pero el trato que se le ofreció es en violación de las obligaciones humanitarias de Bahréin, incluyendo el Convenio internacional de los derechos civiles y políticos y la Convención en contra de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes. Su arresto sin orden judicial y el lenguage vejatorio que se sometió Haider, al igual que las despariciones forzosas y violaciones de sus derechos procesales contravienen los artículos 7, 9, 10, 14, 18 y 19 del Convenio y las prohibiciones en contra de su religión asimismo violan el artículo 27. Encima de esto, el maltrato contra Haider puede que vulnerase sus derechos bajo la Convención.

Americanos por la democracia y los derechos humanos en Bahréin (ADHRB) hace un llamamiento al gobierno bahreiní para que procese a Haider de nuevo y de manera justa bajo los estándares mínimos internacionales.

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