Ali Husain AlTaraifi
Arrestado en Bahréin

Ali es un estudiante de secundaria en el Instituto Jidhafs y exjugador de voleibol del Bani Jamra Club.  Ali fue arrestado varias veces, incluso en un mismo día. El 13 de febrero de 2014, con sólo 12 años, recibió una brutal paliza a manos de la policía. A los 18, fue violentamente arrestado y sujeto a torturas durante 9 días. Hoy día continúa detenido en la prisión del Dique Seco.

El 13 de noviembre de 2019, el parque de Diraz fue rodeado por agentes vestidos de paisano, policías antidisturbios y vehículos policiales. Cerraron la entrada y aterrorizaron a aquellos que se encontraban en el parque. La policía arresto a Ali junto a un grupo de jóvenes mientras jugaban al fútbol. Durante su arresto, recibió palizas por parte de los agentes, incluyendo con cables, barras de hierro y madera, detrás de un supermercado AlHelli. Tras ello, Ali fue devuelto al parque de Diraz donde continuaron la paliza.

Fuerzas de seguridad increparon a Ali, forzándole a atacar los vehículos de la policía, pero Ali se negó, resultando en más palizas brutales. Finalmente, fue trasladado a la comisaría de la caballería en Budaiya (Ministerio del Interior), donde fue duramente golpeado e incluso atacado por perros policías junto a otras personas detenidas. Después, se le transfirió a la comisaría de Budaiya. El 14 de noviembre, a las 9:00 de la mañana, Ali fue trasladado al hospital de Qalah para examinar sus heridas, y finalmente al Departamento de Investigaciones de la prisión de Jau.

Las autoridades no proporcionaron una razón para su arresto, y la familia de Ali sólo se dio cuenta, al contárselo un testigo del arresto. Una vez informados, fueron a visitarle a la comisaría de Budaiya para que se les aclarase por qué había sido arrestado. Sin embargo, sólo descubrieron que ya no se encontraba ahí. El padre de Ali increpó a los agentes, aclarando que se le había mentido antes en conexión con las detenciones de su hijo, por lo que acabaron acampando e insistiendo en el paradero de Ali. Tras una larga espera, sobre la 1:30 de la madrugada, un teniente, por el nombre de Bader, les informó que Ali había sido acusado de asaltar un vehículo policial e impedir el paso de un autobús público. Aun así, el teniente continuó negando que Ali se encontraba en la comisaría.

Entre el 14 y el 15 de noviembre, Ali contactó con su familia desde dos números de teléfono diferentes con llamadas de apenas unos segundos. Según su familia, sonaba exhausto, pero se encontraba bien en el Directorio de Investigación Criminal (DIC). El padre de Ali, que también había sido previamente detenido e interrogado en la prisión de Jau durante 17 días, sabía que lo que su hijo le contó era una mentira prefabricada por las autoridades. Tal cuál, comenzó a inquirir más y acabó aprendiendo que Ali se encontraba en la prisión de Jau en el decimoquinto edificio, en vez del DIC como había mencionado antes. Sin embargo, la familia nunca recibió confirmación de ello.

Ali seguía sin saber los cargos que se le imputaban, y fue torturado para que confesara, de manera forzosa, que cometió actos terroristas. También fue cuestionado en relación con las amistades que tenía con ciertas personas, y finalmente fue acusado de asaltar un vehículo policial y un autobús. También se le acusó de cargos que sigue sin conocer. Ali admite no haber confesado a nada, pero firmó un documento del Fiscal del Estado sin saber sus contenidos.

El 21 de noviembre, Ali fue llevado ante el Fiscal del Estado sin la presencia de su abogado. El Fiscal decidió detener a Ali durante 60 días en custodia preventiva en la prisión del Dique Seco. El 16 de enero de 2020, el Fiscal decidió extender su custodia otros 60 días. En adición, el 18 de marzo se le renovó el periodo de detención otros 60 días, esta vez sin el conocimiento de Ali o de su abogado. Ali no ha sido procesado judicialmente todavía, y no hay fecha aclarada para su juicio.

Durante sus interrogatorios, Ali fue denegado contactar con su abogado, que solo estuvo presente en la audiencia del 16 de enero con el Fiscal del Estado. Ali sólo fue permitido contactar con él un mes después de ser trasladado a la prisión del Dique Seco.

Ali ha sido torturado por los agentes de la comisaría de caballería en Budaiya, al igual que en Jau. El interrogatorio duró nueve días, durante los cuáles Ali fue sujeto a torturas diariamente. Fue interrogado durante 18 horas al día, y sólo se le permitió dormir un par de horas escasas. Asimismo, permaneció la mayoría del tiempo de pie, con las manos esposadas detrás de la espalda. Ali fue electrocutado, golpeado, y amenazado de muerte. Además, agentes amenazaron con ir tras su familia y fue vejado por pertenecer a la secta Chiita del Islam, ni siquiera le permitieron completar ritos y rezos típicos del Chiismo. Finalmente, Ali pudo contactar con su familia el 26 de noviembre durante media hora.

Ali muestra signos de torturas y de electrocuciones, dejando secuelas como su incapacidad de orinar. En protesta, Ali comenzó una huelga de hambre hasta que fuese visto por un médico. El 29 de noviembre y el 1 de diciembre, fue llevado al hospital de Al Salmaniya para examinar sus heridas, sin embargo, el Ministerio del Interior confiscó su historial clínico, manteniendo a la familia de Ali al margen de todo conocimiento. Ali continuó otra huelga de hambre el 8 de abril para protestar los cargos fabricados contra él y la tortura que le acaeció. Tras una semana, Ali tuvo que parar por la falta de respuesta de las autoridades.

Como ya se ha mencionado, Ali ha sido detenido varias veces en el pasado. El 14 de abril de 2018, a mitad de sus exámenes finales, fue detenido durante 6 meses. Fue puesto en libertad sin tan siquiera ver un tribunal. Tras su arresto, fue amenazado varias veces por desconocidos. Fue acosado por vehículos civiles y agentes que querían sus servicios como informante de la policía, que Ali rehusó. También arrestaron al padre de Ali el 13 de noviembre de ese mismo año, donde se le amenazó con el arresto de Ali y de fabricaciones de cargos contra él si no confesaba. Ali continúa detenido en la prisión del Dique Seco y su familia no tiene noticias suyas, ni de su salud, desde hace dos meses.

Recientemente, el 17 de mayo, Ali pudo contactar con su familia. Les contó que esperaba una audiencia con el Fiscal y que ya había aparecido ante él unos días antes. Ali no fue trasladado ante el Fiscal, sino que fue llevado a una sala preparada con pantallas par comunicarse con el juez. El juez, de nacionalidad egipcia, acusó a Ali de pertenecer a una banda terrorista fundada por la Guardia Revolucionaria Iraní, entrenar y armarse en prácticas terroristas, asamblea ilegal, etc. Cuando Ali se enfrentó al juez y declaró que había sido torturado para confesar, solicitando un re-enjuiciamiento justo e imparcial, el juez dictaminó otros 30 días de prisión preventiva. Tres días después, informaron a su abogado de ello.

El trato recibido por Ali es una clara vulneración de sus derechos humanos bajo el Convenio Internacional de los Derechos Civiles y Políticos (CIDCP) y la Convención en Contra de la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanas o Degradantes (CCT) – tratados en los que Bahréin es un firmante. Ali es un menor, su arresto fue sin orden judicial, y fue sujeto a torturas con sólo 16 años. Además, fue torturado durante 9 días consecutivos, electrocutado y apaleado. Por ello, Bahréin violó los Artículos 5, 7, 9, 10, 14, 17, 18, 19 del CCT además de la Convención de los Derechos del Niño, a la que está suscrita Bahréin desde 1989.

El Centro Europeo por la Democracia y los Derechos Humanos hace un llamamiento al gobierno de Bahréin a repetir el juicio de Ali conforme a los estándares internacionalmente reconocidos, y que se investiguen las alegaciones de tortura de Ali, con vistas a responsabilizar a aquellos culpables.

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