Kameel Juma Hasan
Detenido en Bahréin

Kameel Hasan era un estudiante de 16 años cuando fue detenido en diciembre de 2019. Se convirtió en un blanco para las autoridades bahreiníes porque su madre, activista bahreiní Najah Yusuf, fue puesta en libertad en agosto de ese mismo año tras pasar un periodo encarcelada por su activismo de conciencia. El 23 de abril de 2017, tuvo que acompañar a su madre al Complejo de Seguridad de Bahréin, bajo el mandato de la Agencia de Seguridad Nacional. Ahí fue interrogado, y fue amenazado ante su madre con detenerle o causarle su muerte incluso. Tras ser arbitrariamente detenido, Kameel fue condenado en un juicio injusto. Hoy día se encuentra en la prisión del Nuevo Dique Seco, reservado a reclusos menores de 21 años.

El 30 de diciembre de 2019, el padre de Kameel recibió una llamada de la comisaría de Nabih Saleh, que solicitaba la presencia de su hijo. Por ello, Kameel apareció en la comisaría al día siguiente, nochevieja. Antes de ir, habría que notar que el hogar de Kameel había sido redado en repetidas ocasiones, y el joven había sido acosado por la calle varias veces también. Se presume que Kameel está siendo perseguido por motivos políticos, a raíz del activismo social y humanitario que ejerce su madre, Najah Yusuf.

Najah fue arrestada en 2017 por criticar la carrera de Fórmula 1 en Bahréin en relación con el régimen humanitario del país y las violaciones diarias que ocurren en el país. Fue detenida arbitrariamente y torturada, según el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria (GTDA). Consecuentemente, fue puesta en libertad el 10 de agosto de 2019 a causa de la presión internacional. El día de su puesta en libertad, Kameel fue perseguido por agentes de la autoridad por la ciudad tras un intento fallido de captura. Aun así, fue interrogado en conexión con las actividades de su madre en redes sociales.

Después de su detención, Kameel fue llevado al Hospital de Al-Qalaa para un examen médico rutinario antes de ser trasladado al Directorio de Investigación Criminal. Tras ello, fue trasladado a la Real Academia de Policía para ser torturado. Siguiendo la tortura recibida, se le transfirió al Edificio 15 de la prisión de Jau, donde permaneció hasta el 2 de enero de 2020. Durante su confinamiento, se comunicó a su familia que estaba en el DIC, pero no podía contactar con ella.

Durante sus interrogatorios, Kameel fue sujeto a torturas y palizas para coaccionar su confesión. Recibió palizas físicas, enfocadas en sus genitales, y forzado a pasar periodos extendidos de pie. Kameel no quis compartir detalles de su tortura por teléfono y sólo hablaba generalmente de ello durante las visitas de su madre, por el miedo a mayores represalias. Su abogado no pudo atender a ninguno de sus interrogatorios porque no se le habían concedido poderes de representación, a pesar de la confirmación por escrito de Kameel.

El 3 de enero de 2020, Kameel fue llevado al DIC, donde pudo finalmente llamar a su madre para avisarla de que sería presentado ante el Fiscal del Estado ese mismo día. En el DIC, Kameel firmó declaraciones ya escritas sin conocer su contenido, y ante el Fiscal, Kameel no pasó por ningún interrogatorio. Se le forzó a firmar unos documentos sin poder leer sus contenidos.

Por consiguiente, Kameel fue puesto en custodia preventiva, donde pudo contactar con su madre una vez más dos días después de su traspaso. Los cargos que se le imputan incluyen reunión ilegal, posesión de material explosivo, protestar, incendio premeditado y unirse y financiar a una banda terrorista. El último cargo fue por crímenes supuestamente cometidos en 2018, aunque los acusados fuesen aprehendidos en 2017. La condena de Kameel acumuló un total de 26 años, pero tras su apelación, fue reducida a 20 años y 10 meses de cárcel.

Kameel teme al gobierno por la falta de justicia e imparcialidad, además de temer otra investigación donde se le apliquen más torturas. Durante una visita, advirtió a su madre de que los presos temían castigos, que recibían palizas donde no había cámaras de vigilancia y que se les rapaban la cabeza sin su consentimiento. Su madre ya no puede visitarle por culpa de la pandemia de COVID-19.

La desaparición forzada de Kameel y la tortura y los malos tratos que recibió no sólo vulneran el Convenio Internacional por los Derechos Civiles y Políticos (CIDCP) y la Convención en contra de la Tortura (CCT), pero también la Convención de los Derechos del Niño (CDN), considerando el hecho de que Kameel es un menor. Además, como Kameel no fue presentado ante un juez en un tiempo apropiado, fue denegado acceso a su abogado durante su juicio e interrogatorios, y fue forzado a firmar documentos sin saber sus contenidos, las autoridades bahreiníes han infringido sus derechos procesales y derecho a un juicio justo, vulnerando los artículos 9 y 14 del CIDCP).

ADHRB hace un llamamiento al gobierno de Bahréin para poner a Kameel en libertad. Cualquier cargo del que se le impute, ADHRB demanda la repetición del juicio en acuerdo con los límites establecidos internacionalmente para un juicio justo. Mas allá, ADHRB urge al gobierno de Bahréin a que se investiguen las alegaciones de Kameel de torturas, para responsabilizar a aquellos culpables.

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